El panel analizó el incidente de Victoria Villarruel en la misa de Luján como síntoma de una crisis generalizada de la dirigencia política argentina, similar a la que se ve en América Latina, donde faltan representantes genuinos más allá de anécdotas superficiales como disputas por asientos.
Leandro Querido y Nacho destacaron que las internas del gobierno de Javier Milei, como la de Villarruel con Manuel Adorni o la entre Karina Milei y Santiago Caputo, no se resuelven porque involucran figuras electas, afectando la gestión y la narrativa de logros económicos frente a críticas opositoras sobre la microeconomía.
Enrique Sébac advirtió que estas tensiones generan inestabilidad institucional, desalentando inversiones a largo plazo porque el inversor necesita continuidad más allá de una persona, criticando la falta de independencia del Banco Central y el Congreso que sube gasto contra el ajuste fiscal.
El debate concluyó que las internas tapan los avances macroeconómicos del gobierno y explican por qué el riesgo país no baja pese a indicadores positivos, priorizando la cohesión para 2027.