Gabriel Astroski pasea por el mercado árabe de la Ciudad Vieja, dividida en barrios judío, musulmán, cristiano y armenio, destacando convivencia pese a conflictos.
Los puestos venden artículos religiosos de todas las fes, como candelabros de Jerusalén comprados por 70 shekels (unos 23 dólares) tras regateo.
Encuentran judíos ortodoxos con tzitzit y una mexicana que hizo Aliyah, migración judía a Israel por derecho al retorno desde 1948.
Poca afluencia por falta de turismo debido a guerras recientes, pese a ser hormiguero usual.