Daniela, una estadounidense radicada en Madrid hace tres años, comparte su vida diaria en TikTok ante más de 30 mil seguidores. Llegó para estudiar en una escuela de negocios, se enamoró de la ciudad y paga 1.300 euros mensuales por un departamento de 62 metros cuadrados, 500 euros menos que en Pensilvania.
Ese alquiler resulta inalcanzable para muchos españoles, cuyo salario promedio ronda los 1.200 euros. En el exclusivo barrio de Salamanca, el metro cuadrado alcanza los 10.000 euros, haciendo imposible la compra para gran parte de la población.
La agente inmobiliaria Aline Enríquez reservó 100 propiedades en la zona para un solo cliente. Más de la mitad de sus compradores son inversionistas mexicanos que buscan pisos de lujo para visitas esporádicas o inversión. Octavio Rojas, presidente de una asociación de empresarios mexicanos, calcula que colocaron entre 3.000 y 5.000 millones de euros en la capital en apenas tres años.
Este boom tiene un costo: al menos 30 mil edificios pertenecen a fondos para vivienda de lujo o alquiler turístico. En el centro, vecinos como Irene Moreno enfrentan desalojos y protestan en la calle contra la conversión de barrios en parques para ricos y turistas. La especulación duplicó los precios del alquiler en solo 10 años en toda España.