Participantes discuten en Gran Hermano sobre un robo de dos panes y reglas para entrar al supermercado cuando escuchan gritos por comida de todos.
Se acusan de malicia al cerrar puertas y no avisar, enfatizando que es comida grupal y hay que unirse ante emergencias.
El incidente genera cruces sobre responsabilidad y no jugar con la comida ajena.