Lucas Gabriel Foresteri, conocido como el chanta del country, fue detenido en un country de Luján por la DDI tras estafar a vecinos y amigos con promesas de inversiones inmobiliarias de alta rentabilidad. Captaba dólares mostrando una vida ostentosa con autos de lujo como Ferrari, Porsche y Maserati, pero operaba un esquema Ponzi donde pagaba a unos con dinero de otros y desaparecía.
Matías, un amigo de Luján estafado por 50 mil dólares, contó que Foresteri les dio rentabilidad los primeros cuatro meses con sus ahorros familiares, pero luego dio un millón de excusas durante cinco años. Vendía ilusiones de opulencia en redes con más de 1,4 millones de seguidores, compraba vehículos carísimos y prometía departamentos inexistentes.
La estafa cruza fronteras: en Punta del Este convencía en eventos de autos de lujo, donde víctimas como Diego Macintyre lo enfrentaron y casi lo arrolla con su Ferrari. Gustavo Descalzi reveló que los autos eran importaciones temporales ajenas, fingía ser desarrollista inmobiliario y pagaba notas en medios para validar su imagen.
Foresteri empezó en 2017 con la línea de colectivos familiar 57, pero acumuló más de 20 causas. Expertos lo tildan de psicópata que ostenta para atraer más víctimas, prometiendo hasta 8% anual garantizado en proyectos falsos.
Víctimas urgen justicia plena, destacando que estafas Ponzi son delitos graves, no negocios fallidos. Foresteri validaba su relato en entrevistas y youtubers mostrando mansiones ajenas.