Los restos de Luis Brandoni fueron despedidos en el cementerio de La Chacarita, en el panteón de actores, con una multitudinaria ceremonia a la vieja usanza que incluyó una caravana y aplausos. Carlos Rottenberg, su último productor, encabezó el cortejo fúnebre junto a amigos del mundo artístico y político.
Testimonios destacaron su compromiso con el teatro nacional y su convicción en promover autores argentinos. Un colega recordó cómo Brandoni insistía en cambiar el nombre de un teatro para resaltar lo nacional y lo describió como el primer actor nacional con esencia de argentinidad.
Lo compararon con grandes como Mastroianni y Marlon Brando, admirado incluso por Robert De Niro. Soledad Silveyra, su compañera de escenario hasta el final, lo llamó el más grande actor con amor inquebrantable por el teatro, que nunca faltó a una función pese a su edad y origen humilde del Dock Sur.
Brandoni estuvo 10 días internado antes de su muerte inesperada, dejando un legado en cine, teatro y TV. Su velorio reflejó el impacto en el público que no lo conoció personalmente.