Delincuentes armados intentaron robar un kiosco en González Catán donde estaba un abuelo con su nieta de cuatro años, desatando un tiroteo que generó pánico total en la niña. La secuencia muestra a la pequeña saltando contenta hacia el almacén de su abuelo cuando los ladrones comienzan a disparar sin provocación, con balas impactando a centímetros de ella en la puerta y una columna.
Los gritos desesperados del abuelo alertando sobre la presencia de la nena no detuvieron a los cinco delincuentes, que huyeron al darse cuenta de la situación sin consumar el robo. Vecinos que oyeron los disparos salieron a la calle, persiguieron y golpearon a tres de los ladrones a metros del lugar, reteniendo a dos y deteniendo al tercero a cuadras, hasta la llegada de la policía.
La niña, que había ido a pasar la tarde del domingo con sus abuelos, vio destruida su inocencia en segundos por la violencia. Los vecinos fueron clave para las detenciones, evitando una tragedia mayor en el barrio.