El robot Curiosity de la NASA, operativo hace 13 años en Marte, detectó mediante el experimento TMAX la mayor diversidad de moléculas orgánicas en el cráter Gale, incluyendo más de 20 compuestos de carbono con nitrógeno, precursores del ADN.
Los sedimentos de 3.500 millones de años conservan estos ladrillos químicos para la vida, protegidos del subsuelo marciano contra la radiación, abriendo posibilidades para futuras misiones humanas.
El hallazgo, confirmado en la revista Nature Community, no prueba vida pasada pero demuestra procesos geológicos que preservan materia orgánica a 225 millones de kilómetros de la Tierra.
Viajar a Marte tomaría 6-8 meses con tecnología actual, tras bases lunares como Artemis.