Un cartero se enfrentó a un Doberman que lo intimidó al principio, pero el perro resultó inofensivo y permitió que lo acariciara.
La anécdota muestra que no siempre perros y carteros pelean, pudiendo iniciar una amistad.
Un cartero se enfrentó a un Doberman que lo intimidó al principio, pero el perro resultó inofensivo y permitió que lo acariciara.
La anécdota muestra que no siempre perros y carteros pelean, pudiendo iniciar una amistad.