Las ballenas francas australes migran a Península Valdés en Patagonia argentina para reproducirse entre abril y diciembre, pasando el verano cerca de la Antártida alimentándose de krill.
Dociles y flotantes al morir por su grasa abundante, fueron cazadas masivamente por balleneros que arponeaban crías para atraer madres, como en Moby Dick de Herman Melville. Se mataron 200.000 ejemplares entre 1804 y 1817, y 66.000 hasta 1962, hasta la prohibición global en 1986.
Carecen de aleta dorsal pero tienen caudal con hendidura y soplido en V de hasta 3 metros. Evolucionaron de ancestros terrestres hace 50 millones de años, compartiendo linaje con humanos y mamíferos terrestres.
En Península Valdés, gaviotas cocineras picotean piel y grasa causando heridas y molestias desde los 80, aumentando recientemente. Programa fotoidentificación desde 1970 cataloga 2.900 individuos.
Población creció 7% anual hasta 2000, pero mortandades desde 2005 la bajaron a 5%, posiblemente por infecciones, biotoxinas como marea roja o escasez de krill por calentamiento marino. Se pide coordinación regional con provincias, Uruguay y Brasil.