Ucrania produce drones interceptores con impresión 3D e inteligencia artificial, costando entre 1.000 y 3.000 dólares, solicitados por Medio Oriente por su bajo costo y eficacia.
Operan sin GPS, resisten interferencias, identifican objetivos autónomamente, alcanzan 450 km/h y 5.000 metros de altura, con visores nocturnos y vuelo en mal tiempo.
Comparados con drones iraníes de 20.000-50.000 dólares o sistemas Patriot de 2-4 millones, revolucionan la guerra por urgencia en conflicto con Rusia.