Tres mujeres agredieron a María Teresa Miranda en el Club Universitario de Tucumán durante un partido infantil de hockey, arrojándole agua hirviendo en el rostro, tirándola de un banco y jalándole el pelo, dejando lesiones graves confirmadas por informe médico forense.
El ataque ocurrió cuando el esposo de Miranda se alejó brevemente a comprar agua, aprovechando las agresoras el momento; testigos presenciales y evidencias acreditan premeditación, pese a excusas de celos por relación previa del esposo con una de ellas.
El abogado Patricio Frecia relató hostigamiento previo vía chats y que la agresión se justificó falsamente por un termo, pero el fiscal ahora tipifica lesiones graves tras el peritaje, pudiendo llevar a detenciones.
Inicialmente hubo restricciones recíprocas por denuncias cruzadas, pero la evidencia favorece a Miranda; el contexto de niños en el club genera indignación por la violencia inexplicable en un entorno familiar.
Frecia enfatizó que no hubo forcejeo real y que las agresoras actuaron coordinadas, con heridas en brazos de Miranda al defenderse.