Roger Milla, el futbolista camerunés, se convirtió en el jugador más longevo en marcar en un Mundial al anotar un gol a los 42 años en Estados Unidos 94, celebrándolo con su famoso bailecito.
En Italia 90, con 38 años y retirado, el presidente de Camerún lo convocó por su experiencia para liderar a la selección, que sorprendió venciendo 1-0 a Argentina en el debut con gol de Oman Biyik y llegando a cuartos de final, la mejor actuación africana hasta entonces.
Marruecos superó ese récord llegando a semifinales después. La historia destaca la resiliencia del fútbol africano, antes visto como talentoso pero desorganizado.