En Acapulco, México, el mar de fondo genera olas de 1,5 a 3 metros con fuertes corrientes que arrastran bañistas cerca de la orilla.
La resaca crea pozos profundos cerca de zonas de embarcaciones, complicando la salida del agua pese a parecer cerca la playa.
El Pacífico presenta oleaje tremendo en esa área destinada a bañistas.