Puerto Plata, en República Dominicana, se presenta como un rincón paradisíaco del Caribe poco conocido, con dos puertos: el viejo para contenedores y otro donde llegan bares y turistas felices.
La ciudad, una de las más pobladas al norte del país frente al Atlántico, ofrece playas imponentes, movida urbana caribeña y un centro histórico con influencias europeas coloniales. El recorrido por el casco histórico pasa por la calle de las sombrillas, llena de alegría y música, hasta el parque central con la catedral y comercios emblemáticos.
El nombre Puerto Plata surge porque Cristóbal Colón vio las palmeras flamear plateadas al entrar. Las playas incluyen Playa Dorada, accesible en 10 minutos en taxi, con extensiones de arena, hoteles, servicios públicos, deportes náuticos y senderos de aventura en entornos naturales con arenas finas y mar celeste.
Este destino garantiza una estadía inolvidable con historia desde tiempos colombinos, ideal para relax en el Caribe con geografía particular.