El pastor concluye la sexta charla sobre el carácter cristiano, enfatizando perseverar, obedecer y cuidar la fuente de pensamientos para consagrar la lengua.
Explica que no se debe asumir cualquier pensamiento como propio, ya que el diablo planta ideas como huevos de áspid, y urge pedir discernimiento espiritual al Espíritu Santo.
El Señor invita a sufrir por el Evangelio, cuidar ovejas y madurar dominando la lengua. La sabiduría de Dios produce buenas obras, paz y frutos sin hipocresía, a diferencia de la contaminada por emociones dañadas o deseos de poder.
Amados, ningún oyente debe ser agente del diablo, según el pastor.