Luis Brandoni fue secretario general de la Asociación Argentina de Actores desde 1972 hasta 1983, en épocas de guerrillas, dictadura militar y amenazas de la AAA que ejecutaba con 140 balazos a sus víctimas.
Secuestrado junto a su esposa Marta Bianchi por un grupo de tareas en Automotores Orletti, fue liberado y al día siguiente volvió al teatro, demostrando su compromiso laboral pese al riesgo para él y el público.
Desafiliado del gremio por su rechazo al kirchnerismo que lo partizó, Brandoni mantuvo su vigencia artística y vínculo con el público, resistiendo cancelaciones y listas negras similares a las de AAA y dictadura.
En entrevista con Arturo Puig, destacaron su vitalidad en la obra con Soledad Silveyra, su costumbrismo porteño auténtico y legado como precursor del teatro nacional, con frases icónicas y esperanza en la democracia cotidiana.
Panelistas recordaron su radicalismo histórico, defensa de la república contra el kirchnerismo y participaciones futuras en Netflix, El Encargado y Nada/Todo con Duprat, afirmando que su ejemplo une arte y ciudadanía.