El panel profundizó en la crisis económica devastadora, con comerciantes confesando que no venden nada desde julio pasado, levantan persianas sin ingresos y calculan cierres pese a promociones y surtido completo. Compararon la situación con 2001 y los 90, destacando 240 mil empleos perdidos, un millón menos viajando en colectivo y empresas cerrando masivamente.
Trabajadores en blanco con múltiples sueldos no llegan a fin de mes, sobreviven sin vivir y pagan en salud mental, con desastres emocionales visibles en la vía pública como personas gritando solas. No hay explosión social porque intendentes contienen la bronca, pero el empresariado exige cumplimiento del rumbo a Adorni pese al hambre.
Arriazu, padre del plan Martínez de Hoz, advirtió que la destrucción de empleo en Gran Buenos Aires genera bolsones de pobreza y problemas políticos que descarrilan programas. Prat-Gay alertó sobre desocupación como freno a sustentabilidad económica. Comerciantes relatan frustración diaria sin cajas, locales vacíos en La Paternal y Flores.
En gastronomía, persianas bajas y sobreendeudamiento; franquicias surgen con indemnizaciones de despidos pero fallan rápido. Importadores como el de productos japoneses cayeron 60% en ventas a restaurantes sushi. Pymes textiles complicadas por indemnizaciones altas y cierre de fábricas para importar, dejando familias enteras sin trabajo.
Algunos cafés virales en TikTok o premium como Don Julio resisten por turismo o nichos, pero INDEC reporta importaciones al 1% por falta de consumo generalizado.