La situación en el estrecho de Ormuz permanece peligrosa e impredecible por la guerra de Irán, impactando el suministro energético global sin solución a la vista. La Unión Europea reporta un costo adicional de 22 mil millones de euros en importaciones de energías fósiles tras 44 días de conflicto, sin una sola molécula de energía adicional, demostrando el enorme impacto económico de la crisis.
Aun si las hostilidades cesaran inmediatamente, los problemas en el suministro energético desde el Golfo permanecerían durante un tiempo. La Unión Europea apuesta por una reacción coordinada de sus 27 Estados miembros, evaluando la coordinación de compras y almacenamiento de gas para evitar competencia interna en el mercado.
El plan incluye coordinar la liberación de reservas de petróleo para máxima efectividad y asegurar que medidas de emergencia no afecten el mercado común. La líder europea admite el alto precio por la dependencia del petróleo y gas importados, apostando por energías renovables y la atómica.