Europol identificó a 45 niños ucranianos deportados por el ejército ruso a Rusia o Bielorrusia desde el inicio de la invasión, en colaboración con 18 países y la Corte Penal Internacional, sumándose al expediente de crímenes de guerra.
Ucrania calcula que más de 19.500 niños fueron deportados, algunos adoptados por familias rusas y otros en centros de reeducación para quitarles la rusofobia. Se descubrieron rutas de traslado, personas implicadas y campamentos.
La Corte emitió seis órdenes de arresto, incluyendo contra Vladimir Putin y su asesora de niñez, ninguna acatada. Algunos niños llegaron a España acogidos por familias, con trámites para notificar padres.