Erika adquiere un anillo de oro blanco con perla cultivada central y dos brillantes en Banco de Joyas como autorregalo en honor a su abuela María que amaba las perlas tradicionales.
La vendedora muestra opciones con perlas y brillantes, probando la medida perfecta, incluyendo packaging, certificado de garantía y bolsita, llevándoselo puesto.
Apoya el panel y se lo aprueba como homenaje permanente a la abuela fallecida.