Una empleada doméstica de 22 años, contratada recientemente, permitió el ingreso de dos hombres de 43 y 60 años a un departamento en la calle Palpa al 2300 de Belgrano. Usaron las llaves de confianza para desvalijar el lugar.
Un vecino escuchó ruidos y llamó al 911. La policía llegó y los encontró infraganti con destornilladores, masas y valijas preparadas para llevarse ropa, perfumes y dinero.
Nacho González Prieto analizó el caso como ejemplo de víctima ideal por exceso de confianza y falta de precaución al entregar llaves. Destacó el rol clave del vecino comprometido en edificios.
La policía de la Ciudad detuvo a los tres implicados. Se investiga cómo llegó la empleada mediante agencia o referencia.