El ejército ucraniano enfrenta una desmotivación creciente entre reclutas después de cuatro años de conflicto con Rusia y decenas de miles de bajas, donde muchos soldados llegan por captura en la vía pública en lugar de voluntarios.
El Ministerio de Defensa extendió el entrenamiento de 30 a 51 días para endurecer psicológicamente a los hombres, pero instructores admiten que tienen menos ganas de aprender y expectativas negativas.
En regiones como Donetsk, entrenan bajo vigilancia de drones enemigos, destacando que la infantería sigue esencial pese a la tecnología, con 350.000 bajas estimadas y necesidad de 30.000 reclutas mensuales.
Países europeos inician servicio militar obligatorio para captar jóvenes, reflejando la presión asfixiante sobre la sociedad civil ucraniana.