Delincuentes armados bajaron de un auto y robaron la camioneta a un joven de 22 años que visitaba a su tía, pese a gritos de la familia y vecinos que intentaron impedirlo alrededor de las 19 horas. Los ladrones merodeaban el barrio dando vueltas minutos antes.
Vecinos denuncian ola de robos diarios, incluyendo irrupciones domiciliarias con tortura, amoladoras y freezers robados. Familias instalaron rejas, cámaras HD con audio y alarmas, pero la impunidad persiste porque patrullas llegan tarde.
Los afectados expresan furia e impotencia, con traumas profundos por la inseguridad constante. Dicen que los delincuentes actúan sin temor, torturando horas en casas y robando vehículos en la puerta.
El barrio sufre merodeos permanentes y falta de prevención policial efectiva.