El gobierno chino resaltó el derecho de países en desarrollo al uso pacífico de energía nuclear, apuntando a tensiones en negociaciones entre Estados Unidos e Irán por uranio enriquecido.
En la conferencia del Tratado de No Proliferación, Pekín llamó a prevenir guerra nuclear, resolver conflictos diplomáticamente y criticó ataques de EE.UU. a instalaciones nucleares pacíficas. Exigió desarme nuclear prioritario a Washington y frenar tendencias nucleares en aliados como Japón.
China participará constructivamente para salvaguardar el régimen internacional de no proliferación.