La defensa de Fini Lanusse, también conocida como Tini, niega rotundamente que ella haya estado en la casa del anestesista Alejandro Salazar, muerto por sobredosis de propofol, y desmiente el robo de una tablet del domicilio. Fuentes judiciales y policiales contradicen la versión, mientras el Hospital Italiano asegura que no faltó stock de medicamentos.
Carlitos Estrone mostró en vivo ampollas de propofol (líquido blanco lechoso) y fentanilo (marrones), explicando el mecanismo de robo hormiga: personal hospitalario extrae restos con jeringas de los "culitos" descartados, que no requieren refrigeración y salen fácilmente para el mercado negro por "nada" de dinero. Fini cerró temporalmente sus redes sociales tras declarar en justicia, borrando fotos de hospitales pero dejando viajes festivos donde admitieron consumo de cocaína.
Estrone exhibió llave de tres vías para mezclar drogas en vena, agujas subcutáneas y de vía, todas de uso hospitalario descartable, obtenidas en dos días para su investigación periodística. Se vinculó al caso del enfermero Betancur, muerto con ampollas similares, y otros robos en PAMI, Hospital Gutiérrez y Rosario, donde un enfermero vendía a 100 mil pesos causando muertes.
En vivo, se descartó el material usado en la demostración por la enfermería del canal, enfatizando que estos venenos solo deben usarse en hospitales y criticando la falta de controles éticos entre médicos, como en el caso de Débora Pérez Volpin.