Un alumno de 14 años del Instituto Nueva Pompeya en el barrio homónimo de Buenos Aires envió una foto de un revólver calibre 32 a un compañero vía WhatsApp, interpretada como amenaza. La policía allanó la casa del menor y halló el arma ilegal en poder de su padre, quien la usaba para seguridad sin documentación.
El chico fue suspendido del colegio mientras padres y directivos se reúnen en medio de gran preocupación. Algunos relatos indican que el menor llevó el arma al establecimiento y la mostró, aunque la denuncia inicial solo menciona la foto. En las últimas horas se denunciaron 40 hechos similares, parte de una ola de amenazas en escuelas que incluye un asesinato reciente de un chico de 13 años en San Cristóbal.
Otros colegios prohíben mochilas y exigen bolsas transparentes, carpetas o cartucheras para evitar armas ocultas, aunque panelistas cuestionan su efectividad ya que se pueden llevar en bolsillos. Se debate la responsabilidad de padres por accesibilidad a armas ilegales y la falta de denuncias en instituciones educativas.
En otro caso, un adolescente de 16 años fue detenido por amenazar en redes sociales con un arma de fuego el 22 de abril bajo el lema "no se salva nadie". Policía secuestró su teléfono y mochila; padres mostraron complicidad al ocultar el celular durante el operativo.
Expertos sugieren detectores de metales o revisiones de mochilas, pero hay resistencia; el fenómeno se viraliza por redes y requiere sanciones a padres y correctivos firmes para evitar copias.