En Beirut, un teatro se convirtió en refugio para familias desplazadas por la guerra en Líbano. Los jóvenes suben al escenario para liberar estrés con gestos y obras montadas en dos semanas, contando su huida y miedos.
"Es un grito contra la guerra", dicen, transmitiendo historias humanas más allá de destrucción y cifras. El teatro cuestiona su rol en crisis: ser hogar de esperanza y libertad.