El plantel de Boca Juniors se concentra desde el viernes en el Hotel Marriott de Ezeiza bajo orden del técnico Claudio Úbeda, en una estrategia de aislamiento de 72 horas a 30 kilómetros del Estadio Monumental, con micros ya con motores encendidos para un viaje custodiado por policía de CABA y provincia de Buenos Aires.
Juan Román Riquelme acompaña al plantel y viajará al Monumental, algo inusual para un superclásico en cancha rival durante su gestión como presidente, según información del estudio; el trayecto marca 48 minutos por GPS pero se estima en 30-40 con custodia, ingresando por uno de cuatro puntos definidos a último momento por seguridad.
Hinchas xeneizes se congregan en puertas laterales y principal, vendiendo camisetas y banderas, con familias en autos embanderados como Araceli y su marido ofreciendo mate dulce, Alan de Casanova con todo su clan, y Jorge de Capital con vista privilegiada al hotel, pronosticando victorias 2-1 con Paredes destacando el crecimiento y 12 triunfos consecutivos.
El dispositivo incluye brigadas y fuerzas especiales, menos hinchas que en concentraciones urbanas previas como San Telmo, priorizando distancia para foco total en el Superclásico.