Ramona contó que padeció durante 20 años quistes en los ovarios, hemorragias intensas y dolores que la impedían levantarse de la cama.
La medicina la operó sin éxito total y ella se sentía sola sin apoyo familiar. Llegó a la Iglesia Internacional de la Gracia de Dios y bebió el mosto consagrado por el pastor León Costa.
En ese instante sintió que el peso desaparecía y recibió libertad total. El testimonio enfatizó que en la casa de Dios hay gozo, cura y bendición.