En el cierre de la reflexion por Yom HaTzmaut, se enfatiza la armonía con todos y se pide a Dios que acompañe para lograr pronto la paz en Israel y en el mundo, completando la alegría de la festividad.
Se recuerda que Dios hace paz en el mundo y se anhela ver esa paz en la tierra de Israel y globalmente, en un contexto de desafíos en Medio Oriente pero valorando el milagro del Estado judío tras exilio de 2000 años.
El exilio judío por romanos después de más de 1000 años en la tierra, el retorno desde fines del siglo XIX y la creación de un Estado que reivindica valores milenarios donde conviven religiones, invita a agradecer esta bendición histórica pese a los retos actuales.
Se alienta a valorar la convivencia posible, como en las calles de Jerusalén donde personas de todo tipo de religiones comparten la vida diaria, y a avanzar hacia la paz.