La economía china registró un crecimiento del PIB del 5% en el primer trimestre de 2026 respecto al mismo período del año anterior, superando expectativas a pesar de la guerra en Medio Oriente y la ralentización de exportaciones en marzo.
Las exportaciones crecieron solo un 2,5% en marzo, muy por debajo del 22% de enero-febrero, debido al bloqueo en el estrecho de Hormuz, pero políticas macro proactivas y cadenas de suministro estables minimizaron el impacto, con petróleo en menos del 20% del consumo energético y carbón por encima del 50%.
El FMI prevé un crecimiento anual del 4,4% para China, el más bajo desde 1991 pero superior a EE.UU., Eurozona (1,1%) y Asia (1,9%), destacando la resiliencia y el potencial de transición hacia un modelo basado en consumo interno y servicios.
En Beijing celebran con orgullo la cifra, respaldada por esfuerzos del Partido Comunista para una recuperación estable frente a riesgos externos.