El sacerdote Guilherme Peixoto lideró una fiesta religiosa en la Plaza de Mayo con música electrónica y jóvenes de barrios vulnerables como Villa 31 y La Matanza, en el primer aniversario de la muerte del Papa Francisco, atrayendo multitudes sin descontrol ni alcohol.
Periodistas de TN en el lugar destacaron la conexión genuina, mezcla de fieles y no practicantes, similar a peregrinaciones a Luján, con énfasis en alegría, fe y libertad, evocando frases de Francisco como "vayan y hagan lío" y "a todos, a todos".
Se mencionó el rol histórico de Cardenal Pironio en Jornadas Mundiales de la Juventud en Buenos Aires en 1987, y el impacto de Francisco en abrir la Iglesia a la música y jóvenes, sin proselitismo sino testimonio de alegría y trascendencia ante adicciones y violencia.
El evento duró más de dos horas, con Peixoto tocando sin hablar mucho, generando emoción y participación espontánea de todos los estratos sociales, cerrando con elogios al carisma del sacerdote.