Madonna se presentó de sorpresa en el festival de Coachella durante el recital de Sabrina Carpenter, interpretando Vogue, Like a Prayer y una canción nueva por lanzar, en una estrategia de marketing que mezcla su legado con la viralidad de la joven artista de 26 años.
La aparición evoca colaboraciones pasadas como con Britney Spears y coincide con el estreno de El diablo viste a la moda, donde suena Vogue. Madonna recreó su look de hace 20 años en el mismo escenario, luciendo rejuvenecida a sus 67 años junto a Carpenter.
El panel destaca la maestría de Madonna en conectar generaciones, con énfasis en su influencia histórica y el impacto visual del show.