Jorge Castillo, accionista de La Salada, continúa explicando la crisis de la industria textil argentina por competencia de importaciones chinas como Temu, Shein y Mercado Libre, pero defiende que La Salada resiste con precios competitivos como un jean elastizado a 8.000 pesos imposible de igualar en plataformas online.
Castillo revela dos secuestros extorsivos sufridos: el primero ligado a presiones políticas de Ritondo por controlar la vía pública alrededor de La Salada, que generaba 3.600.000 dólares, y el segundo económico tras planes de expansión a Miami y Brasil. Niega manejar la calle y acusa traiciones de abogados y empresarios como Presa, quien tenía millones en casa y vinculado a dos muertes.
Destaca que La Salada opera al 50-60% de capacidad con 200 micros diarios, alquila locales por día a feriantes que huyen de gastos fijos en Avellaneda, ahora un páramo con locales cerrados. Anuncia Mercado de la Salada y Salada Pago con facturación obligatoria para competir con apps.
Critica ventas bajas por falta de poder adquisitivo, pero afirma superar chinos en calidad; menciona feria en Mendoza y planes en Sao Borja para brasileños.