La capital de Pakistán, Islamabad, amplió el dispositivo de seguridad suspendiendo transporte pesado y público por temor a un posible ataque.
Más de 10.000 agentes y 600 puestos de control se desplegaron desde el sábado, elevando el alerta ante un encuentro de mediadores entre iraníes y representantes de Estados Unidos.
La medida responde a la violación del alto el fuego en el Estrecho de Hormuz y amenazas de Irán contra Estados Unidos.