Boca Juniors venció 1-0 a River Plate en el superclásico del Estadio Monumental con un penal convertido por Leandro Paredes a los 47 minutos del primer tiempo, tras una mano de Rivero confirmada por el VAR y sancionada por el árbitro Darío Herrera. El partido generó polémica por el arbitraje, especialmente por un empujón de Blanco sobre Martínez Cuarta en el final que River reclamó como penal no cobrado.
Los hinchas de River expresaron bronca por la derrota, criticando la falta de fútbol ofensivo, lesiones frecuentes como las de Driuzzi y Vera, y el arbitraje que consideraron favorable a Boca. Reclamos incluyeron tiempo perdido por Boca, amonestaciones desiguales y la jugada final, aunque algunos reconocieron el penal a favor de Boca como claro. El técnico Coudet rompió una racha invicta en un partido clave.
En el estudio, el exárbitro Miguel Cime defendió el control de Herrera durante los 90 minutos, analizando jugadas como la mano de Rivero (infracción por ampliar espacio corporal), reclamos de Merentiel (mano de apoyo justificada) y el empujón de Blanco (contacto no temerario ni que impidiera disputa del balón, ya que la pelota iba alta). El panel debatió si ameritaba penal, con opiniones divididas sobre la fuerza y el acting de Martínez Cuarta.
La discusión arbitral se extendió con intervenciones de Franco Mercuriali y otros, destacando que jugadas subjetivas como esta dividen opiniones 50/50, y que en el estadio pocos la reclamaron con gravedad. Se mencionó el grito de Chiqui Tapia al VAR, pero aún no se reprodujo.