Florencia Peña confiesa en entrevista que hace menos entrevistas porque siempre defiende temas personales como poliamor y su época de pechocha. Cuenta que ahora tiene menos ganas de sexo por la menopausia y no siente necesidad ininterrumpida.
Explica que el amor es un quilombo que requiere reglas tanto en monogamia como pareja abierta o swinger. Menciona disfrazarse de enfermera con su marido para mantener la pasión, pero ahora prefiere dejarse llevar sin tanto esfuerzo.
Recuerda cuando trabajó como cara de sex shop y tester de juguetes sexuales, donde empleados le mandaban fotos de consoladores encontrados en su casa. Admite haber tenido una vida sexual linda pero ahora labura los vínculos sin tanta onda.