Miles de devotos colman el santuario de San Expedito en Balvanera, Buenos Aires, con filas de hasta 20 cuadras y esperas de más de seis horas para venerar al patrono de las causas urgentes el 19 de abril. El reportero Ramiro Fornataro entrevista a fieles de todo el país y Uruguay que agradecen milagros de salud, como cirugías de cáncer, trasplantes de riñón y nacimientos imposibles, y piden por trabajo y familia en medio de la crisis económica.
Fieles como Estela Maris, operada dos veces de cáncer de tiroides, cuentan cómo la fe les salvó la vida y critican la pérdida de rutina religiosa por el trabajo dominical para llegar a fin de mes. Otros, como Sara de González Catán y Victoria Coronel de 80 años, denuncian la falta de medicación en PAMI, recortes en salud pública y piden humanidad al gobierno nacional, que deja a abuelos y enfermos en la calle sin remedios ni atención.
Daniela de Mataderos destaca su familia emprendedora que no depende del Estado, gracias a milagros como la supervivencia de su hija y un accidente en pandemia. Grupos de Uruguay y devotos jóvenes como Juan Cruz buscan ayuda para problemas privados, mientras se menciona la renovación de la fe con el Papa Francisco y eventos como Plaza de Mayo. La procesión inicia a las 17 horas por Rivadavia y Mitre, culminando en misa con Monseñor Jorge García Cuerva.
La multitud incluye todas las edades, con tatuajes del santo, remeras y banderas; piden paz, trabajo digno y critican la violencia social, mostrando una Argentina de esperanza pese al desánimo.