Cuatro hermanos de Villa del Rosario, en Entre Ríos, mantienen una sociedad familiar dedicada a la producción de naranjas, heredada de su abuelo y continuada por su padre.
Relatan cómo enfrentaron una crisis en 1996, cuando la propiedad no alcanzaba para sostenerlos, y su hermano mayor decidió vender la fruta en el Mercado Central para agregar valor, superando momentos difíciles con perseverancia.
Describen el proceso de cosecha a tijera para preservar la calidad, logrando naranjas con cáscara fina, calibre óptimo y bajo en ácidos, lo que genera orgullo y pasión por el citrus después de 24 años trabajando juntos.
Recuerdan con emoción a su padre fallecido, quien les enseñó a no rendirse, valorar el equipo y disfrutar la vida junto al río Uruguay, con familia, pesca y asados, transmitiendo esos valores a sus hijos.