Un chico de 12 años descubrió el brazo tatuado de su madre, Gisela de 35 años, enterrado en el patio de la casa en Claypole, Lomas de Zamora. El menor, que vivía con su abuela, ingresó solo a la precaria vivienda de su madre al sospechar por las palabras del padrastro: "No la vas a ver más", y excavó la tierra removida hallando el resto en estado de putrefacción tras 20 días.
La pareja de la víctima, identificada como Brian, es el principal sospechoso y permanece prófugo con un frondoso prontuario por robo agravado, lesiones y homicidio. El cuerpo presentaba un pañuelo en la boca, sugiriendo asfixia para evitar gritos, en un contexto de violencia familiar, adicciones y marginalidad. La familia no quiere hablar por conmoción y temor, mientras vecinos niegan haber oído algo.
Leo Carlini reportó en vivo desde Nardo al 5800, mostrando la fosa superficial, la tapera sin puertas y lonas para privacidad. El panel criticó la impunidad del prófugo, que debió estar preso por antecedentes, y la falta de intervención estatal previa pese a alertas de violencia y drogas en la zona.
Psicóloga Cristina Fajardi alertó sobre el trauma irreversible en el chico, agravado por vulnerabilidad económica y social, exigiendo contención inmediata del Estado. Discusión sobre pensiones por femicidio para los seis hijos y necesidad de mano dura judicial para evitar estos crímenes.