Boca Juniors derrotó 1-0 a River Plate en el superclásico argentino gracias a un gol de Merentiel asistido por Leandro Paredes, quien fue la figura del partido con un pase clave en el cierre del primer tiempo. El equipo xeneize mostró solidez defensiva y efectividad, acomodándose mejor tras un inicio dominado por River en los primeros 15 minutos.
El panel destacó el planteo táctico de Boca, que pasó a un 4-4-2 en el segundo tiempo para cerrar líneas y contragolpear, aunque algunos criticaron que puso en riesgo la victoria al replegarse innecesariamente. River sufrió por un mediocampo frágil sin variantes, con críticas al DT por no incluir a Castaño ni priorizar a Galoppo de entrada, y por depender de juveniles como Páez.
La gran polémica surgió por la jugada final, donde River reclamó penal por un empujón de Lautaro Blanco sobre Martínez Cuarta en el área. El panel lo calificó como claro penal no cobrado por el árbitro Darío Herrera y el VAR, comparándolo con otras decisiones previas y acusando al referee de favoritismo hacia Boca, incluyendo anulación de jugadas riverplatenses y descuentos insuficientes.
El exárbitro invitado Buti discrepó, argumentando que no era penal al verlo en tiempo real como un contacto mínimo sin desplazamiento significativo, similar a otras jugadas no sancionadas. A pesar del debate, todos coincidieron en la superioridad de Boca y el mal momento de River, elogiando la racha actual del xeneize.