La violencia en la franja de Gaza persiste pese al cese al fuego del 10 de octubre, con ataques israelíes que dejan sangre y escombros. Chaya al-Malahi, un nene, murió al volver con su papá de una celebración familiar alcanzado por un ataque fulminante.
El ejército israelí afirma actuar contra elementos armados, pero testigos y autoridades locales dicen que el objetivo fue una patrulla civil en área de alta concentración. Desde el armisticio, murieron 757 personas, mientras Israel reporta 5 soldados caídos.
La agencia de defensa civil denunció ataques a un campamento de refugiados y áreas civiles. En hospitales como Al-Shifa llegan cuerpos envueltos en mantas y familias entierran muertos entre ruinas, mientras el plan de paz parece solo papel para muchos.