Amenazas de tiroteos garabateadas en baños de escuelas de Buenos Aires, provincia e interior del país generan alerta en gabinetes psicológicos, que trabajaron contención durante el fin de semana tras el caso de San Cristóbal en Santa Fe.
El fenómeno surgió en Chile con el asesinato de una inspectora en Calama, donde amenazas diarias vacían aulas aunque no se concretan, activando protocolos como Aula Segura con carabineros desde los 14 años imputables. En Argentina, se tipifica como intimidación pública con penas de 2 a 6 años; identificaron menores en La Plata y Salta, y en el Pellegrini festejaron presencia policial pese a ser falsas.
Expertos como la psicóloga chilena Alejandra Viñuella y el ex policía Alejandro Nyamandú advierten sobre la subcultura True Crime Community y redes como Discord y la organización terrorista 764, que instigan violencia masiva. Recomiendan contratos al entregar celulares, acceso parental, momentos familiares y no romantizar travesuras, ya que imitan algoritmos virales.
En San Cristóbal, un menor G. mató a un compañero influido por redes, con otro detenido mayor de 16 por organización. Urgen protocolos federales uniformes, ciberpatrullaje como NCMEC de EE.UU., revisión de mochilas por policía no docentes, y controles de armas en hogares, especialmente en zonas rurales o con fácil acceso.
Padres deben generar confianza con comidas compartidas, salidas uno a uno y cajitas para celulares en casa, evitando juegos violentos como Fortnite. Docentes alertan secuelas en alumnos temerosos que evitan clases, enfatizando prevención multifactorial sin sobrecargar educadores.