Las pruebas operativas de la nueva Terminal 3 del aeropuerto de Frankfurt se desarrollan en general sin contratiempos, a pesar de adversidades durante su construcción como la pandemia de coronavirus, la guerra en Ucrania que provocó escasez de acero y la quiebra de un contratista importante.
Harald Roa, responsable de la ampliación, destaca la estrategia de adjudicar dos contratistas por obra para ganar flexibilidad, lo que permitió respetar el cronograma de 10 años y el presupuesto de 4.000 millones de euros, algo inusual en proyectos de esta envergadura.
Los pasajeros ficticios han aterrizado y recuperan sus maletas en condiciones normales, simulando un día típico en el aeropuerto, aunque ningún vuelo real ha despegado durante las pruebas que llevan 36 días y han involucrado a 8.000 figurantes.