El sacerdote Guilherme Peixoto lidera un evento masivo en la Plaza de Mayo con miles de jóvenes bailando música electrónica y rock sin descontrol, alcohol ni carteles, convocados espontáneamente por dos horas que se extienden, con corte de tránsito hasta las 6 de la mañana.
Periodistas en vivo destacan la conexión genuina con la fe, uso de lenguaje juvenil para evangelizar, legado de Papa Francisco en abrir la Iglesia a jóvenes ("hagan lío"), menciones a Jornada Mundial de la Juventud en Buenos Aires 1987 con Juan Pablo II y rol de Cardenal Pironio.
Jóvenes de villas como Villa 31 y La Matanza testimonials de salvación personal por Jesús, emoción por visitas del cura a barrios pobres; sin micros ni aparato político, mezcla social y énfasis en conversión, testimonio y amor a todos, incluyendo gays y separados.
Evento como "sacudón" para Iglesia argentina, respuesta al vacío tecnológico y violencia escolar por carencia de sentido; invita a parroquias como Nuestra Señora de Luján en Berazategui.