Seis pescadores en el Dique La Florida, San Luis, el 4 de febrero de 1978, presenciaron un objeto volador no identificado con forma de plato invertido de 15 metros de diámetro, suspendido a 3 metros del suelo, emitiendo luces blancas, verde esmeralda y rojo granate.
Del OVNI descendió por una escalerilla un ser humanoide de dos metros, rubio, con traje plateado brillante y escafandra transparente, quien se acercó a 15 metros de la balsa, hizo un gesto de amistad con las manos y regresó al aparato, que se elevó silenciosamente hacia las serranías.
Los testigos, Pedro Sosa, hermanos Ramón y Gennaro Sosa, Manuel María Álvarez, Jacinto Lucero y Regino Salvador Perroni, coincidieron en la forma circular y la luz intensa, aunque variaron en detalles luminosos; el objeto realizó un medio looping antes de desaparecer en una aureola luminosa.
El caso fue investigado por la Policía de San Luis bajo el Teniente Coronel Raúl Benjamín López, quien emitió un comunicado oficial sobre la caminata del ser extraterrestre, y se reportaron vidrios volados en el club cercano.