En Gran Hermano, participantes comparten promesas hechas antes de entrar: uno prometió ganar si pasaba las primeras dos semanas, otro dejar el juego por ludopatía, y una pareja caminó a Luján si él entraba y su amigo se recuperaba. Otra evitó irse en la primera gala.
Una pareja de siete años mantiene la energía y pasión con Whatsapp diarios y detalles, aunque admite quilombos por fotos del gimnasio. Dedican energía a todos para levantar el ánimo en una semana tranquila.