Tras la entrevista con Alina Fernández, el programa analizó cómo la narrativa romántica de la revolución cubana se derrumba por la realidad de pobreza, apagones y persecución, que silenciaba testimonios de exiliados.
Intellectuales y artistas latinoamericanos ignoraron balsas precarias de cubanos huyendo, cegados por propaganda que Fidel Castro impulsaba globalmente con oficinas dedicadas.
Internet ahora expone la verdad en tiempo real, derrotando 67 años de batalla antiimperialista, y urge proteger víctimas y permitir arrepentimiento de victimarios en un futuro libre.
Se cuestiona complicidad en redes culturales que romantizaron el régimen, deshumanizando disidentes pese a su sufrimiento.