León XIV recorre ruinas de Hipona, antigua ciudad de San Agustín, su padre espiritual, depositando flores en Basílica de la Paz pese a lluvia y viento.
Visita casa de ancianos regida por Pequeñas Hermanas de los Pobres, incluyendo musulmanes, y comparte almuerzo con agustinos.
Celebró misa en Basílica de San Agustín, recordando conversión del santo de excesos a la fe. Dice católicos son como grano de incienso, pequeños pero perfumados.
Relicario con cúbito de brazo derecho de San Agustín, donado desde Pavia en 1842.